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martes, 1 de septiembre de 2009

Nuevo Vecino

Les traigo un nuevo cuento para comenzar el mes. Esos cuentos que nos hacen pensar un poco más en el barrio que vivimos. Saludos!


Nuevo Vecino
Era un Domingo a la mañana. Me acuerdo porque estaba sentada en la vereda, jugando con una de mis muñecas. De pronto apareció un enorme camión de mudanzas, de color rojo y blanco. Había doblado en la cuadra de mi casa y estaba avanzando sobre la calle, cuando se detuvo exactamente frente a mí. Era como si el camión me mirara. Me levanté y entré corriendo a mi casa.

-¡Mamá, mamá, alguien se muda! –empecé a gritar como una loca.

Mi mamá, que ya sabía de qué se trataba, me dijo:

-Si, Solcito. Son los nuevos vecinos. Se mudan acá enfrente.

Dejé mi muñeca y corrí a la calle. Le toqué el timbre a Mariana para contarle la noticia. Ella vive junto a mi casa. Cuando mi amiga salió, me preguntó:

-¿Qué pasa, Sol?

Entonces le conté. Su boca se abrió del tamaño de una sandía. Las dos corrimos a contarle a Julián, que vivía en la esquina. Él también se asombró muchísimo. Nos separamos y cada uno fue a contar a todas las casas del barrio lo que pasaba. En pocos minutos, todos los chicos del barrio estabamos en la vereda de mi casa, mirando el gran camión de mudanzas.

Algunos chicos decían que era una pareja de recién casados los que se estaban mudando. Otros aseguraban que eran dos ancianos que querían vivir en un barrio tranquilo. Y otros, que sería una familia con muchos hijos. Pero lo cierto era que nadie sabía quién ocuparía esa casa.

Sin que nos diéramos cuanta, apareció un auto color azul, y se estacionó detrás del gran camión. Cuando lo vimos, todos empezamos a murmurar. Del auto bajó una señora con una enorme panza de embarazada. Luego apareció un hombre con un bigote muy grande y gracioso. Y nadie más bajó del auto. Todos esperábamos ver bajar a un nene o a una nena, pero eso nunca pasó.

Varios hombres comenzaron a bajar las cosas del camión, y nosotros nos quedamos viendo. Había pasado como una hora desde que todos nos habíamos reunido. Cuando el camión se fue, pudimos ver el cartel que habían colocado en la puerta de la casa: “Clases de Violín”.

Sí. A mi barrio se había mudado un músico. Jorge, que es el profesor, comenzó a darle clases a casi todos los chicos del barrio. Y a mí también. Todas las noches, cuando nos acostamos, Jorge toca su violín desde su casa. Y eso hace más hermoso a mi barrio.

10 comentarios:

lelis dijo...

el cuento de los árboles me encantó...tengo 28 años y tus cuentos me atrapan como si fuese una nena de 10(será que fluye de mí aquella niña, de hace 18 años atrás?)a mis sobrinas les encanta tu blog!!!!.

encaracolada dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hola Dario felicitaciones, el cuento está muy bueno te mandamos saludos Mauro Lopez y Julian Mota segui haciendo cuntostan buenos como este.
A nosotros nos hubiera gustado que el final fuera: que los chicos Julián, Solcito y María tuvieran un amigo, pero igual el cuento nos gusta.
5ªa Huerto Rosario

Anónimo dijo...

Hola dario estuvo muy buena la historia.
Espero que sigas así, escribí cada vez más.
Me encantó la historia de el buho y el lince.

Chau somos Ana, Julieta y Facu

de la escuela Nuestra Señora del Huerto de 5ºa

Liliana Lucki dijo...

Me gusta el cuento.

Adoro el sonido del violín.

Tienen un vecino de lujo los personsjes!!!!!!!

¿Al anónimo mal educado,lo dejaras?

Felicitaciones por tus trabajos.

Te saludo desde MDQ Liliana.

bigudi dijo...

Bueeeno.... pues veras...despues de quedarme ,con una sonrisa colgada y (seguro)con cara d medio tonta, decirte que..me alegro de haber estado aquí y ahora , de haber ido titubeando por las teclas hasta sin saber ...zambullirme en tu cuento , que me ha llevado a recordar que yo tambien , un dia tuve tiempo de correr con mis amigas y disfrutar de algo tan simple y maravilloso, como és la curiosidad de los niños , el factor sorpresa de cada dia , el disfrutar d un dia de 24 horas vividas en e mismo dia, y no de un dia de 8 de hoy y 12 de proyectos , me alegro de que hayas parado mi reloj, este ratito.GRACIAS.

Lydia.

Anónimo dijo...

Varios hombres comenzaron a bajar las cosas del camión, y nosotros nos quedamos viendo. Cuando nos dimos cuentas el señor con ese enorme bigote era un gran pintor, el cual me ayudó mucho a realizar los dibujos para el cole, obvio que a mi sola no, ayudó a todos. No solo era un gran pintor era un gran amigo, gracias a el pude realizar dibujos difíciles que con “touch” ¡¡lo hacía en dos segundos!! Ahora que soy grande, casada con dos hijos, soy una persona importante gracias a él, le debo muchísimas cosas y vivo una vida muy feliz…

Maria Sofia , 6to año primara : Ntra Sra del Huerto – ( Rosario)

Alejandra Karageorgiu dijo...

Hola Darío, pasé a leer tus cuentos. Me gustó mucho el del Nuevo vecino, y también un cuento muy cortito de un nene que le lee a su mamá.
Si tenés ganas, pasame alguno que vos creas puede ir con los dibujos que yo hago, y vemos que sale :)
Saludos!!

el gran pablinew dijo...

Tus cuentos trasmiten muchas imagenes, ya me imagino al violinista con esos bigotes grandes.
Sigo leyendo por aca.

cotepinta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.