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lunes, 25 de junio de 2012

Llegaron los audicuentos

Una gran noticia se hace eco entre el mundo de la literatura infantil. Una nueva editorial está surgiendo, con una idea maravillosa: cuentos ilustrados y narrados. Es decir, audicuentos.
La editorial Buku acaba de lanzar sus nuevos libros, de los que soy el autor.
"El cumpleaños del león" y "Un disfraz mágico" son dos historias tiernas y divertidas, que disfrutarán grandes y chicos.
Les dejo algunas imágenes y audios para que se entusiasmen. Y pueden ir al sitio web y conocer los próximos relatos que saldrán, o comprar vía web estos libros.




saludos!!







 

domingo, 10 de junio de 2012

Visita a Río Cuarto

El martes 29 de mayo, visité Río Cuarto, en Códorba. Fui invitado a pasar un día con los chicos de las Escuelas Agronomía, Mitre, Racedo, Santa Eufrasia y Normal en la sede de la Fundación OSDE. Entre cuentos, charlas, juegos y risas, los chicos me conocieron y yo los conocí a ellos. Charlamos sobre libros, autores, cuentos preferidos, mascotas y otras muchas cosas.
La pasé tan bien, que les pedí que me hicieran algunos dibujos para llevarme como recuerdo.
Y por supuesto, sacamos fotos.
Les dejo algunas aquí. 
Y los dibujos los pueden ver en mi Fan page de Facebook.

Saludos!




lunes, 4 de junio de 2012

El trofeo desaparecido

Casi casi un cuento policial. Qué lo disfruten!


El trofeo desaparecido

Entré al vestuario bastante nervioso. Nuestro entrenador nos estaba interrogando, uno a uno, a los quince jugadores del equipo. Mientras entrenábamos en la cancha, desapareció el único trofeo del club, el que ganamos el año pasado en el torneo de Fútbol interbarrial. Todos éramos sospechosos, y por eso el entrenador oficiaba de detective para resolver el caso.
                Me hizo preguntas como “¿Dónde estaba yo en el entretiempo?”, “¿Cuándo fue la última vez que vi el trofeo en la vitrina?”, “Si vi algo extraño esa mañana”, “Si vi algo extraño esa tarde”, “Si vi algo extraño en algún momento”. Se creía un detective de verdad. No quedó muy conforme con mis respuestas, y me dijo que estaría atento a mis movimientos. “Atento a mis movimientos”, y claro, si es mi entrenador, debería estarlo cuando juego en la cancha.
                Luego de interrogar a todos los jugadores, el entrenador no pudo descubrir al culpable, y nos reunió en la cancha. Allí apareció Manuel, el señor de limpieza, quien nos guiñó un ojo y dijo:
                –¿Vieron chicos? Le di una limpiadita al trofeo. Lo dejé bien brilloso.
                El entrenador nos miró a  todos, algo avergonzado. Y pidió que nunca se volviera a hablar del caso del trofeo desaparecido.