LIBRO JAG SAMEAJ

LIBRO JAG SAMEAJ
En este libro encontrarás relatos e ilustraciones sobre las fiestas judías, para leer con tus hijos, con tus alumnos, o con tus janijim. Los 13 cuentos relatan historias de Pesaj, Iom Kipur, Rosh Hashana, Sucot, Purim, Jánuka y muchas otras festividades. Tiene además 5 relatos bíblicos que te ayudarán a ubicar el contexto de cada fiesta. Ideal para chicos entre 4 y 9 años. Hacé click en la imagen y llevate el Ebook.

jueves, 15 de octubre de 2009

el final esperado

Después de recibir varios finales para el cuento "Un trabajo para cada uno", posteado hace unas semanas, publico hoy, aquí, el final original. Felicito a todos los chicos que escribieron el mismo final que había escrito yo hace tiempo atrás. Y felicito a los que escribieron un final distinto, raro y novedoso, porque así nos demuestran que una historia no tiene siempre un sólo final. Mis felicitaciones para todos, incluso el profe de computación...
Que lo disfruten. Saludos


Un Trabajo para cada uno
     Débora, la maestra de 2° año, les dijo a los chicos de la clase que dibujaran qué querían ser cuando fuesen grandes.
     Cada uno agarró sus lápices de colores, y empezó a dibujar. El aula se quedó en silencio.
    Fabián dibujó un bombero, con su traje rojo y una manguera en la mano.
    Pablo quería ser poeta. Le gustaba mucho leer y hacer rimas.
    Karina siempre soñó con ser doctora. Entonces se dibujó en el papel con un delantal blanco atendiendo a un paciente.
     Eleonora quería ser bailarina. Sobre un escenario color marrón se dibujo bailando, y mucha gente aplaudía.
     Diego dibujó un futbolista que hacía un gol y toda la tribuna festejaba.
     Florencia se dibujó dentro de un televisor. Se imaginaba siendo actriz.
     Leo quería ser pintor. Sus colores sobre el papel formaban dibujos hermosos.
     Débora se levantó de su asiento, y comenzó a caminar por el aula, mirando los dibujos de sus alumnos. Sus ojos brillaban como dos estrellas. Hasta que vio que Micaela no había comenzado a dibujar. Su hoja estaba en blanco.
    -Mica, ¿qué pasa que no dibujas?
    -Es que no sé qué quiero ser cuando sea grande.
    -Podés ser muchas cosas: doctora, veterinaria, científica, arquitecta. ¿Qué te gustaría hacer?
     -Me gustaría... Ah... Ya sé –dijo mientras agarraba el lápiz negro.
    Débora se quedó mirando para ver que iba a dibujar. Y cuando terminó, Micaela le dijo:
    -Le gusta, seño. Yo quiero ser maestra. Como usted.
    Débora le dio un beso en la frente y continuó caminando por el aula. Mucho más feliz de lo que se pueden imaginar.

8 comentarios:

Unknown dijo...

No podia ser de otra forma....que orgullo para Débora....bss

gma dijo...

L@s buen@s maestr@s son difíciles de olvidar!

Mónica dijo...

Los sueños a veces si se hacen realidad. Gracias por compartir los sueños de estos niños. Un abrazo y buenas noches. Debora estará feliz

Paola Aragón R. dijo...

muy bien, los maestros yo siempre los llevo en mi recuerdo sin ellos no tendría la ilusión que tengo hoy. felicitaciones Darío un hermoso final, y más felicito a tus niños que pusieron todo su corazón en escribir que más de uno será un gran escritor como tú.

un ABRAZO

Paola

Erika dijo...

Hola Dario....hermoso final. Te felicito a ti y a esos niñitos que son el futuro.... Besos

eri

gma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Patricia González Palacios dijo...

Un final sencillo, pero muy acertado, un beso paty

El Bolsillo de Celia dijo...

MI hermana es profa, voy a pasarle la dirección de tu blog, seguro que le va a encantar.