LIBRO JAG SAMEAJ

LIBRO JAG SAMEAJ
En este libro encontrarás relatos e ilustraciones sobre las fiestas judías, para leer con tus hijos, con tus alumnos, o con tus janijim. Los 13 cuentos relatan historias de Pesaj, Iom Kipur, Rosh Hashana, Sucot, Purim, Jánuka y muchas otras festividades. Tiene además 5 relatos bíblicos que te ayudarán a ubicar el contexto de cada fiesta. Ideal para chicos entre 4 y 9 años. Hacé click en la imagen y llevate el Ebook.

jueves, 3 de septiembre de 2009

ciencia ficción para chicos II

Este cuento está dedicado a los chicos de la escuela "Nuestra Señora del Huerto", de Rosario. Por sus lindos comentarios; por los increíbles finales propuestos para mis cuentos; por el entusiasmo, y por visitarme tan seguido... Un nuevo cuento de ciencia Ficción para chicos.
saludos!!


TECNOLOGÍA OBSOLETA
TZQ2 abrió sus metálicos ojos, luego de recargar su batería toda la noche y se dirigió al cuarto principal a lubricar sus articulaciones con un poco de aceite. Vivía solo en un pequeño departamento sobre la calle principal.
TZQ2 se dirigió a un panel en la pared, lleno de botones, y oprimió el que tenía un número 113. De un pequeño agujero en el suelo, apareció un hombre, de pelo morocho, con los ojos cerrados y vestido de color plateado. Cuando abrió la boca, comenzó a cantar. De sus labios salió una dulce melodía que cubrió toda la habitación. TZQ2 oprimió algunos botones del panel, y el hombre inició una nueva canción. Luego otra, y otra más. El robot oprimió el número 61, y un nuevo hombre asomó por una de las paredes, también con los ojos cerrados y vestido de plateado. Con sus manos, roció al robot con un frasco lleno de aceite. Y luego le arrojó otro poco por la abertura que parecía una boca. TZQ2 oprimió un nuevo botón y el hombre desapareció por donde había llegado. El robot se acercó a la ventana y miró a través de ella. Afuera otros robots caminaban por la calle, saltaban a la soga, limpiaban vidrios y conducían carretas tiradas por humanos. Algunos humanos estaban parados en la calle, sosteniendo carteles con extraños símbolos. Las carretas se movían, pero cuando los humanos cambiaban de señales, algunas se detenían, y las que se encontraban detenidas, avanzaban. En el jardín de la casa frente al edificio de TZQ2, un robot sostenía de los pies a un hombre que con sus manos cortaba el césped. TZQ2, volvió su mirada dentro del departamento, oprimió un nuevo botón, y otro hombre apareció desde el suelo, esta vez en cuclillas. Luego de unos segundos, el hombre desplegó sus brazos, y estiró un frasco con aceite.
–Bien caliente –dijo TZQ2 luego de tomarlo con sus tenazas.
La música seguía sonando en la habitación.
Un extraño pitido se hizo presente, y el robot oprimió el número 275 de la botonera sobre la pared. Un nuevo hombre apareció haciendo el extraño sonido con su boca. TZQ2 se acercó y el sonido se detuvo.
–Hola. ¿Quién habla? –dijo con voz tranquila mirando el rostro del humano.
–TZQ2, habla TXC44. ¿Te encuentras bien? –se escuchó a través de los labios del hombre.
–Si, jefe. Sólo tengo un poco de fricción en las extremidades inferiores. Nada que no se solucione con aceite caliente.
TXC44 rió a través del hombre indiferente.
–Está bien. No es necesario que vengas a trabajar. Tuvimos que cerrar la fábrica hoy porque seis hombres se descompusieron…, y sabes el tiempo que nos lleva repararlos. Tienen estructuras internas muy frágiles.
–Ok, jefe. Entiendo. Le agradezco el aviso. Nos vemos mañana.
TZQ2 oprimió el botón 275 nuevamente y el hombre regresó al agujero de la pared. La música comenzó a repetirse sin cesar. Una y otra vez, la misma estrofa. TZQ2 se acercó al hombre que cantaba, y comenzó a golpearlo en la cabeza. Dos, tres, cuatro golpes.

En otro tiempo, Martín en su cuarto, escuchaba música. El CD comenzó a fallar y la música no dejaba de repetirse. Se acercó y golpeó al equipo de audio. Una, dos, tres veces. Hasta que comenzó a funcionar nuevamente. Tecnología obsoleta, pensó, y se recostó en su cama.


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4 comentarios:

gma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Paola Aragón R. dijo...

No había tenido ocasión de leer tu cuento y hoy me he detenido a leerlo, es interesnate el final te deja pensando en lo que hacemos cuando se estropean las cosas , las golpeamos esperando su arreglo y si nos golpean a los humanos tendremos arreglo o no? la verdad seguiria más extenso el comentario ya que da bastante a concluir,a mi me ha gustado, espero que a los chicos de la escuela también.

un abrazo

Paola

el gran pablinew dijo...

jajaja, muy bueno Dario. Cuando algo funciona mal creemos que con golpes o apretando mas fuerte el boton debe funcionar.
Muy divertido relato, me gusto lo de estructuras internas fragiles.

Biblioteca dijo...

Hola Darío: me gusta tu estilo de escritura pero no el mensaje de tus cuentos. Me gustaría que escribieses con un sentido más optimista sobre ciencia ficción. Mucho más cuando está dirigida hacia los niños. Tuve ocasión de leer tus otros cuentos y sencillamente opté por no leerlos porque los chicos necesitan también una mirada hacia el futuro de esperanza y de fe en que los adultos seremos capaces de dejarles un mundo mejor que el que viven. Podés decir lo mismo pero con alguna variante que indique que hay un porvenir mejor. Ojalá no te ofendas. Un saludo